El bonsai es trabajo: cultivo, diseño, alambrado, poda, desfoliado, trasplante, riego, aplicación de fitosanitarios, en fin, un sinfín de cosas que a veces nos impiden disfrutar de todo el esfuerzo y pasión que ponemos en este arte.
Para comprobar si el trabajo está bien dirigido, también es importante centrarnos, parar y disfrutar de todo el esfuerzo realizado. Es el momento en que como aficionados, nos relajamos, sosegamos y miramos, solo eso.
En mi zona de trabajo, tengo un fondo y una mesa. Me gusta cada cierto tiempo, elegir un árbol y los elementos necesarios para exponerlo, durante ese día el árbol está en ese sitio lo fotografío, lo miró, lo disfruto, y aprendo.
En esta ocasión le ha tocado a uno de mis Juniper de mayor tamaño.
Lo he dispuesto con una planta de acento llena de flores, que refleja la primavera en la que nos encontramos.
Disfruto de cada parte del bonsai analizo si todo va bien, si todo está en su sitio. En este caso ya no lleva el alambre desde hace mucho tiempo y eso le da algo especial, una naturalidad que no se puede conseguir de otra manera
Os animo a que hagáis lo mismo un trabajo sin un final no tiene sentido, disfrúta y quítate de encima los que te restan.








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