El riego es uno de los aspectos más importantes en el cultivo del bonsái y, al mismo tiempo, uno de los que más dudas genera.
No existe una regla que indique que un bonsái debe regarse todos los días, ni siquiera que deba hacerse siempre a la misma hora. La frecuencia del riego debe adaptarse a las necesidades del árbol y a las condiciones ambientales.
A la hora de decidir cuándo regar debemos observar varios factores:
-La especie
-El tamaño de la maceta
-El tipo de sustrato
-La exposición al sol y al viento,
-La temperatura y la humedad ambiental.
La mejor referencia no es el reloj ni el calendario, sino el estado del sustrato.
Cuando la superficie comienza a perder humedad, debemos comprobar el grado de humedad que conserva el interior de la maceta. En especies que necesitan permanecer más húmedas podremos regar antes, mientras que otras especies, especialmente aquellas adaptadas a ambientes secos, toleran mejor que el sustrato se seque ligeramente entre riegos.
No debemos confundir esto con dejar que el árbol pase sed. Un bonsái no debe permanecer constantemente encharcado, pero tampoco debemos permitir que el cepellón se seque por completo durante largos periodos.
¿Cómo debemos regar?
Cuando llegue el momento de regar, debemos hacerlo abundantemente, utilizando una regadera, manguera o cualquier sistema pero de agujeros finos en la que el agua fluya como una suave lluvia para no erosionar el sustrato.
El agua debe aplicarse lentamente hasta conseguir que todo el cepellón quede bien empapado y comience a salir agua por los agujeros de drenaje de la maceta.
En sustratos ya poco drenantes, Una buena técnica consiste en realizar dos pasadas:
- Primero regamos ligeramente toda la superficie para humedecer el sustrato.
- Esperamos unos instantes y volvemos a regar abundantemente hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje.
En sustratos que drenen bien con una sola pasada quedará perfectamente regado.
🌧️ El agua de riego
Aunque muchos aficionados no lo crean, la calidad del agua de riego es fundamental. Muy importante es la cantidad de sales disueltas y el Ph.
Siempre que sea posible, el agua de lluvia es una excelente opción para nuestros bonsáis. Su composición mineral suele ser más adecuada que la de algunas aguas de red, especialmente en zonas donde el agua contiene una elevada cantidad de sales.
Podríamos hacer un ranking de calidad del agua que podemos usar para regar:
1- El agua de lluvia
Sin duda la mejor, a parte de su calidad, siempre y cuando la atmósfera no esté contaminada, contiene Nitrógeno que absorbe en su camino por la atmósfera y que da ese bonito color a los árboles tras un día de lluvia.
2-El agua de ósmosis inversa
En lugares donde el agua de red es de mala calidad es fundamental el uso de estos aparatos. Reduce las sales disueltas y elimina el cloro y las sustancias perjudiciales.
3-Agua embotellada de baja liberalización.
De buena calidad siempre y cuando él tenga baja la cantidad de sales disueltas, el problema es el precio. Si se tienen pocos Bonsais la podemos usar pero en colecciones más numerosas el coste y todo lo que conlleva el uso de este agua son un inconveniente.
4-Agua de red de buena calidad.
Un agua apropiada siempre que sea de calidad y podemos mejorarla si la ébanos reposas para que el cloro que contiene se evapore.
5-Agua del rechazo del aire acondicionado.
Apropiada siempre pero escasa, se puede usar si tienes pocos árboles.
6-Agua de pozo
Aquí estamos en la misma situación del agua de red. Depende de la calidad del agua de pozo. Muchas veces el agua es demasiado dura o puede contener pesticidas o sustancias dañinas. Habría que llevar el agua a analizar.
Dos de los factores que me gusta controlar en mi agua de riego es la dureza y el Ph. Los dos los podemos medir con aparatos caseros que nos dan valores aproximados de referencia.
La Dureza se mide con un aparato que mide la conductividad y que nos da la cantidad de sales disueltas en PPM ( partículas por millón). Depende de la especie puede aguantar más o menos ppm, pero es un valor que tenemos que tener en cuenta ya que la absorción de nutrientes al abonar depende de este factor pero ya eso lo comentaré en la parte del abonado.
El Ph es un valor que también tenemos que tener en cuenta, tampoco hay que obsesionarse pero si saber por donde se mueve nuestra agua. A nosotros como aficionados nos afecta entre otras cosas en la cantidad de nutrientes que puede absorber la planta dependiendo del nivel de Ph del agua, valores altos o bajos nos permite absorber más o menos de un determinado nutriente por ejemplo,,;
Sin embargo, no debemos pensar únicamente en la calidad del agua. Un buen sustrato y un drenaje correcto son igualmente importantes.
Un bonsái colocado en un lugar protegido de la lluvia necesitará un control del riego diferente al de otro que recibe directamente el agua de lluvia.
☀️ El lugar donde está colocado el bonsái también importa
La ubicación modifica considerablemente las necesidades de agua.
Un árbol situado a pleno sol, expuesto al viento y con temperaturas elevadas puede consumir mucha más agua que otro colocado en semisombra y protegido.
Por eso, dos bonsáis de la misma especie y en macetas similares pueden necesitar riegos diferentes.
También debemos tener en cuenta la época del año. Durante el verano, la combinación de altas temperaturas, sol, viento y baja humedad puede hacer que algunos árboles necesiten varios riegos diarios. En cambio, durante el invierno el consumo de agua disminuye considerablemente.
El riego profundo y el riego superficial
Para un buen riego tenemos que diferenciar entre el regar profundamente hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje y el riego superficial que es cuando se ha secado la primera capa de sustrato pero la zona interior del sustrato sigue húmeda.
En este último caso el riego debe ser ligero, lo suficiente para humedecer la zona superficial que está seca pero que no llegue el agua a la zona profunda que todavía sigue húmeda.
⚠️ Los errores más frecuentes
-Regar mis bonsáis todos los días sin tener en cuenta si necesitan o no ser regados.
-Regar o dejar secar en exceso.
¿Y con que riego?
Pues para hacer llegar agua a las raíces podemos usar muchos métodos, no hay mejores ni peores, solo hay que adaptarlos a tu forma de cultivar, te explico los que he usado:
1/ Riego por inmersión, factible si tienes pocos ejemplares y de poco peso y tienes mucha paciencia. Realmente solo es bueno usarlo de vez en cuando y para sustratos tan saturados que les cuesta absorber agua.
2/ Riego con pulverizador, si tienes pocos árboles y de pequeño tamaño, aplicas el agua al sustrato de forma muy controlada, es muy limpio y viene bien si no quieres salpicar agua por todos lados.
3/ Riego con regadera, es uno de los mejores, tienes regaderas de distintas capacidades, de diferentes materiales y puedes seleccionar la boquilla para un riego fino al estilo de lluvia.
4/ Riego con manguera, más rápido que con manguera con lo que se adapta mejor a colecciones grandes. Gasta más agua
5/ Riego automático. Indispensable para poder compaginar vida y afición pero solo recomendable para periodos en los que no puedes atender correctamente el riego.
🌱 Aprender a regar es aprender a observar
Con el tiempo, el aficionado aprende a interpretar sus árboles: observa el sustrato, levanta la maceta para apreciar su peso, conoce cuánto tarda en secarse cada árbol y aprende cómo influyen el sol, el viento y la temperatura.
Por eso, más que aprender “cada cuánto hay que regar un bonsái”, debemos aprender a reconocer cuándo nuestro bonsái necesita agua.
El mejor riego no es el que seguimos siguiendo un calendario, sino el que responde a las necesidades reales del árbol.













