Tengo la suerte de tener una colección de árboles que llevan muchos años conmigo y a los he visto evolucionar. Son como mis niños, los coges para formarlos, los ves crecer y evolucionar y te sientes reconfortado con el camino realizado
Os presento la foto de dos de mis árboles a los cuales les tocaba au pinzado de mantenimiento y, una vez hecho el trabajo, llega el momento de buscar un par de mesas, una planta y a disfrutar.
Voy a hablaros de cada uno de ellos. El primero es uno de mis juniperos, lo adquirí en el vivero Seiko en (Omiya), en mi estancia en Japón en el año 2010.
En esta foto cuando llegué a mi casa tras el viaje y la otra del después tras 16 años de trabajos.
El siguiente es otro de mis árboles preferidos, mi ficus “Keisha”, y lo mismo, fotos de cuando llegó y foto del después.
Lo que me gusta de mi colección es ver como van evolucionan y ocupando un lugar en esto del bonsai. Disfruto con ellos en mi jardín y viéndolos, año tras año, como ya van solos, sin alambre ni artificios, siendo dirigidos por su propia Naturaleza.














